El colonialismo europeo en África y su impacto directo en las migraciones actuales . 25 preguntas y respuestas rápidas para salir de dudas.
1. ¿Se pueden entender los procesos migratorios desde África hacia terceros países sin tener presente el colonialismo europeo y el neocolonialismo global sobre ese continente?Difícilmente. Ignorar el peso del colonialismo europeo y del neocolonialismo global supone dejar fuera uno de los factores más importantes para comprender la realidad de las causas que obligan a muchas personas a migrar desde el continente africano al europeo.
2. ¿Qué fue el colonialismo europeo en África? El colonialismo europeo en África fue un proceso de dominación política, económica y militar desarrollado principalmente entre la década de 1880 y la década de 1970, mediante el cual diversas potencias europeas, entre ellas Reino Unido, Francia, Bélgica, Alemania, Portugal, Italia y España, ocuparon y administraron gran parte del continente africano. Esta expansión colonial se llevó a cabo sin la participación de las poblaciones africanas y, en muchos casos, sin tener en cuenta las realidades étnicas, culturales o lingüísticas existentes.
3. ¿Por qué las potencias europeas colonizaron África? El objetivo de las potencias europeas era obtener beneficios económicos y fortalecer su poder internacional mediante el acceso a materias primas africanas, la ampliación de mercados para sus productos, el control de rutas comerciales y territorios estratégicos y el aumento de su influencia política y militar.
4. ¿Qué consecuencias tuvo el colonialismo europeo sobre África? El colonialismo europeo supuso una profunda transformación de África en beneficio de las potencias coloniales. Durante décadas, millones de personas fueron privadas de su capacidad para decidir sobre sus territorios, sus recursos y sus formas de organización política, económica y social. La riqueza generada por el continente fue extraída y transferida hacia Europa, mientras se condenaba a los pueblos africanos colonizados a la pobreza, al subdesarrollo, a la explotación de su trabajo, al despojo de sus tierras y a la pérdida de su soberanía.
5. ¿Qué fue la Conferencia de Berlín (1884-1885)? La Conferencia de Berlín fue una reunión internacional en la que participaron Alemania, Austria-Hungría, Bélgica, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Rusia, Suecia-Noruega y el Imperio otomano. En ella, las potencias acordaron las normas que regularían la expansión colonial europea en África, sin la participación de ningún Estado ni pueblo africano. Sus acuerdos impulsaron la llamada «carrera por África» y aceleraron la ocupación del continente por las potencias europeas, haciendo que el territorio africano bajo control europeo pasara de aproximadamente el 10 % en 1870 a cerca del 90 % en 1914.
6. ¿Cómo se repartió África entre las potencias europeas? A finales del siglo XIX y principios del XX, las potencias europeas se repartieron gran parte de África. Reino Unido controló Egipto, Sudán, Nigeria, Kenia, Uganda y Sudáfrica; Francia dominó Argelia, Túnez, Marruecos y amplios territorios de África occidental y ecuatorial; Bélgica ocupó el Congo; Alemania controló Tanganica (actual Tanzania continental), Camerún, Togo y Namibia; Portugal mantuvo Angola, Mozambique, Guinea-Bisáu, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe; Italia ocupó Libia, Eritrea y Somalia; y España administró el norte de Marruecos, el Sáhara Occidental y Guinea Ecuatorial.
7. ¿Cómo terminó la colonización europea en África? La colonización europea en África terminó formalmente entre las décadas de 1950 y 1970, cuando la mayoría de los países africanos lograron su independencia. Sin embargo, estos nuevos Estados heredaron las fronteras trazadas durante la época colonial, así como unas economías profundamente orientadas a servir los intereses de las antiguas metrópolis, lo que dificultó enormemente su desarrollo autónomo.
Además, el proceso de descolonización no resolvió todas las cuestiones heredadas de la etapa colonial. Incluso hoy persiste algún caso de descolonización incompleta, como el del Sáhara Occidental. Pero no es el único: disputas territoriales, conflictos fronterizos y reivindicaciones de autodeterminación o autogobierno continuaron después de las independencias y, en algunos casos, siguen presentes en la actualidad.
8. ¿Qué es el neocolonialismo europeo sobre África? El neocolonialismo es la forma actual de dominación mediante la cual las antiguas potencias coloniales mantienen una importante influencia económica, política y estratégica sobre numerosos países africanos tras su independencia formal. A diferencia del colonialismo, ya no es necesario ocupar ni administrar directamente los territorios para seguir condicionando su desarrollo.
9. ¿Por qué se produce el neocolonialismo europeo sobre África? El neocolonialismo surge porque las potencias europeas no están dispuestas a renunciar a las materias primas, los mercados y las ventajas estratégicas obtenidas durante la colonización, que consideraban esenciales para mantener su crecimiento económico y su influencia internacional. A medida que avanzaban los movimientos independentistas africanos, resultó más eficaz aceptar la independencia formal de los nuevos Estados y preservar esa influencia mediante el comercio, las inversiones, la deuda, los acuerdos de cooperación y, en ocasiones, la intervención directa o indirecta en sus procesos políticos.
10. ¿Qué relación tuvo la creación de la Comunidad Económica Europea (CEE), antecesora de la actual Unión Europea (UE), con el neocolonialismo? La Comunidad Económica Europea (CEE), creada por el Tratado de Roma de 1957 y antecesora de la actual Unión Europea (UE), buscó mantener el acceso privilegiado de Europa a los recursos y mercados africanos tras las independencias. Durante las negociaciones previas al tratado se consideró que las materias primas de los territorios de ultramar eran fundamentales para el crecimiento económico europeo. En un informe elaborado en 1956 por el grupo de trabajo sobre los territorios de ultramar creado durante las negociaciones del mercado común europeo, se afirmaba que “las fuentes de materias primas, variadas y abundantes, de las que disponen los territorios de ultramar podrían asegurar para el conjunto de la economía europea del mercado común la base indispensable para una economía expansiva».
11. ¿Qué es el extractivismo? El extractivismo es un modelo económico basado en la extracción intensiva de recursos naturales, como minerales, petróleo, gas, madera o productos agrícolas, destinados principalmente a la exportación. En este sistema, los países productores se especializan en suministrar materias primas mientras que la transformación industrial y la mayor parte del valor añadido se generan fuera de sus fronteras.
Esta dinámica crea una fuerte dependencia de uno o pocos productos de exportación y hace que las economías sean especialmente vulnerables a las fluctuaciones de los mercados internacionales. Además, una parte importante de los beneficios obtenidos mediante la explotación de esos recursos no permanece en el territorio donde se generan.
12. ¿Está la transición verde europea generando nuevas formas de extractivismo en África? La transición energética europea ha incrementado la demanda de minerales estratégicos como el litio, el cobalto, el coltán o las tierras raras, indispensables para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y tecnologías vinculadas a las energías renovables. Muchos de estos recursos se encuentran en países africanos, lo que ha reforzado el interés económico internacional por su extracción.
Diversas organizaciones sociales, ecologistas y movimientos africanos advierten de que, si esta demanda se limita a acelerar la extracción de recursos para abastecer a las economías industrializadas sin promover la industrialización local, la transferencia de tecnología o una distribución más equitativa de los beneficios, la transición verde puede reproducir dinámicas extractivistas ya presentes durante la etapa colonial y el neocolonialismo.
14. ¿Qué es el acaparamiento de tierras en África? El acaparamiento de tierras (land grabbing) es una de las formas más visibles del extractivismo. Consiste en la compra o arrendamiento de grandes extensiones de tierra agrícola por parte de gobiernos extranjeros, fondos de inversión o empresas multinacionales para explotar recursos o producir bienes destinados principalmente a los mercados internacionales.
Con frecuencia, estas tierras pertenecían tradicionalmente a comunidades campesinas o eran de uso comunal. Sin embargo, pasan a destinarse a cultivos de exportación, como palma aceitera, caucho, soja o caña de azúcar, a la producción de biocombustibles o a operaciones de inversión y especulación financiera. Mientras tanto, muchas comunidades locales ven reducido su acceso a la tierra, al agua y a los recursos necesarios para garantizar su modo de vida y su seguridad alimentaria.
15. ¿Está solo Europa detrás de esta competencia por los recursos y mercados africanos? No. La competencia por los recursos, los mercados y la influencia en África es hoy un fenómeno global. El continente alberga algunas de las mayores reservas mundiales de minerales estratégicos, enormes tierras agrícolas, importantes recursos energéticos y una población joven en rápido crecimiento, factores que lo convierten en un territorio de gran interés para la economía internacional.
Junto a Europa, participan activamente Estados Unidos, China, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, India, Turquía y numerosas empresas multinacionales, que compiten por el acceso a recursos naturales, infraestructuras, mercados y posiciones estratégicas. Aunque Europa sigue siendo un actor importante, ya no puede entenderse la competencia por África únicamente desde una perspectiva europea.
16. ¿Qué relación existe entre el extractivismo y la crisis climática en África? África es una de las regiones más afectadas por la crisis climática a pesar de haber contribuido muy poco a provocarla. El extractivismo agrava esta vulnerabilidad porque la extracción intensiva de petróleo, minerales, madera y otros recursos suele generar contaminación, degradación de ecosistemas y deforestación, reduciendo la capacidad de los territorios para resistir sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos.
Además, gran parte de la riqueza generada por esos recursos no se reinvierte en las comunidades donde se extraen. Esto limita la capacidad de muchos países africanos para desarrollar infraestructuras, sistemas de adaptación y medidas de protección frente al cambio climático. Como resultado, África no solo soporta los efectos de una crisis que apenas ha contribuido a crear, sino también los costes ambientales y sociales asociados a la explotación de sus recursos naturales.
17. ¿Qué papel desempeña la deuda externa en las relaciones económicas entre África y el resto del mundo? La deuda externa es el dinero que los Estados africanos deben a acreedores extranjeros, como otros países, bancos, fondos de inversión y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial. Tras las independencias y dado que las antiguas potencias coloniales no asumieron los costes económicos derivados de décadas de explotación colonial, muchos países africanos se vieron obligados a recurrir a cuantiosos préstamos para financiar infraestructuras, servicios públicos y proyectos de desarrollo, en un contexto marcado por economías dependientes, escasa industrialización y una fuerte especialización en la exportación de materias primas.
18. ¿Por qué se considera la deuda una forma de neocolonialismo? La deuda constituye una forma de neocolonialismo porque actúa como un mecanismo de control que limita la capacidad de los Estados para decidir libremente sus prioridades económicas y sociales. Además, puede situar a los países deudores en una posición de vulnerabilidad que facilita la influencia política y económica de actores externos, favoreciendo relaciones de dependencia y el acceso privilegiado a recursos, mercados o sectores estratégicos. Desde esta perspectiva, la dominación ya no se ejerce mediante la ocupación directa del territorio, sino a través de instrumentos financieros que contribuyen a perpetuar desequilibrios de poder heredados de la etapa colonial.
19. ¿Por qué se producen movimientos migratorios en condiciones de inseguridad? Porque cuando las personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas, proteger su integridad física o garantizar un futuro digno para sí mismas y sus familias, la migración deja de ser una opción entre varias alternativas y se convierte en una estrategia de supervivencia marcada por la vulnerabilidad, la desesperación y la falta de alternativas reales. La pobreza extrema, los conflictos armados, la persecución, la violencia, la inseguridad alimentaria, la degradación ambiental, los desastres naturales o la ausencia de oportunidades pueden situar a millones de personas ante la necesidad de abandonar sus hogares.
20. ¿Qué relación existe entre el colonialismo, el neocolonialismo y las migraciones africanas actuales? El extractivismo, la dependencia de la exportación de materias primas, la deuda externa, el acaparamiento de tierras, la injerencia política, determinados conflictos relacionados con el control de recursos y la especial vulnerabilidad frente a la crisis climática no son fenómenos aislados. Forman parte de una realidad histórica que ha limitado las posibilidades de desarrollo de numerosos países africanos y ha condicionado las oportunidades de millones de personas.
Las migraciones africanas no pueden explicarse ignorando la influencia del colonialismo y del neocolonialismo, porque ello supondría dejar fuera algunos de los factores históricos, económicos y políticos más importantes para comprender por qué tantas personas se ven obligadas a abandonar sus hogares en busca de seguridad, oportunidades o condiciones de vida dignas.
21. ¿Qué porcentaje de la población africana emigra fuera del continente? Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2025 al rededor del 1 % de la población del continente ha emigrado fuera del continente africano.
22. ¿Son las rutas migratorias que parten de África una vía peligrosa para la vida de las personas que emigran desde África? Sí. Las rutas migratorias que parten de África se encuentran entre las más peligrosas del mundo. Las personas migrantes o en movimiento entre fronteras se exponen a riesgos graves para su vida, su integridad física y sus derechos fundamentales.
Según el informe Monitoreo del Derecho a la Vida 2025 del colectivo Caminando Fronteras, entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de ese año 3.090 personas perdieron la vida en los cruces fronterizos de la Frontera Occidental Euroafricana, entre ellas 192 mujeres y 437 niños, niñas y adolescentes.
Resulta necesario establecer vías legales y seguras de migración. Limitar las opciones legales no detiene los movimientos migratorios, sino que desplaza a las personas hacia rutas más peligrosas y letales.
23. ¿Existe una responsabilidad histórica y actual de Europa en las migraciones africanas? Sí. Una parte importante de la prosperidad económica y del desarrollo industrial de Europa se construyó durante siglos mediante la explotación de territorios, recursos y poblaciones africanas. Además, muchas de las estructuras económicas creadas durante la colonización continuaron influyendo en las relaciones entre ambos continentes después de las independencias, a través de mecanismos como el neocolonialismo, el extractivismo, la deuda externa o determinadas formas de dependencia económica y política.
Las migraciones africanas no pueden analizarse únicamente como una cuestión de fronteras, seguridad o decisiones individuales. También deben entenderse en el contexto de unas relaciones de naturaleza colonial que han contribuido a crear parte de las condiciones que impulsan los movimientos migratorios actuales.
24. ¿Por qué es importante que los países coloniales o neocoloniales reconozcan la verdad y la gravedad de sus acciones sobre los países sometidos? Reconocer la verdad acerca de los actos de naturaleza colonial y neocolonial es condición necesaria para la justicia y la reparación. Solo a partir de una comprensión honesta del pasado colonial es posible comprender sus consecuencias actuales y construir relaciones igualitarias entre los Estados y los pueblos, basadas en el respeto mutuo y no en la reproducción de antiguas formas de dominación.
Por ello, el reconocimiento público de los daños causados por el colonialismo y el neocolonialismo constituye un paso fundamental para combatir el racismo, promover la justicia histórica, combatir los prejuicios heredados de ese pasado y avanzar hacia formas más equitativas de cooperación, solidaridad y corresponsabilidad internacional.
25. ¿Ha cambiado la imagen colonial de África o simplemente ha adoptado nuevas formas? Durante siglos, las potencias coloniales construyeron una visión del continente africano que presentaba a las poblaciones africanas como atrasadas, subdesarrolladas, pobres, incapaces de gobernarse por sí mismas y dependientes de la ayuda internacional. Esta representación sirvió para justificar la ocupación de territorios, la explotación de recursos y la dominación política de sus pueblos.
En la actualidad, ha cobrado fuerza la figura del «migrante amenazante», asociada a expresiones como «avalancha», «masificación», «invasión» o «asalto migratorio». Con frecuencia, estas narrativas presentan a las personas migrantes como un problema de seguridad o de control fronterizo, descontextualizado de las causas históricas, económicas, políticas y climáticas que explican estos desplazamientos. Al mismo tiempo, suelen ignorar las aportaciones económicas, laborales, sociales y demográficas que las personas migrantes realizan en las sociedades de acogida, reduciendo un fenómeno complejo a una cuestión de amenaza o presión fronteriza.
Resulta llamativo que términos como «asalto», «avalancha», «invasión» o «masificación» se utilicen con frecuencia para describir la llegada de personas empobrecidas que buscan seguridad, protección o mejores oportunidades, mientras rara vez se emplean de semejante dureza para referirse a siglos de extracción de recursos, explotación económica, apropiación de tierras, endeudamiento o relaciones comerciales desiguales sobre África que benefician a las potencias más ricas.